Los nombres en las regiones de España

Un catalán de Pobla de Segur (Lérida) y emblema de la Masía culé como Carles Puyol decide llamar a su hija Manuela y se arma la marimonera en los foros nacionalistas y redes sociales. Piden los más fanáticos que un hombre que representa el ideario catalanista y los colores del club azulgrana escoja para sus vástagos antropónimos que también defiendan esos «colores», que ahora abandera hasta el extremo la Generalitat de Artur Mas.

Pero... ¿acaso no tienen otras autonomías con lengua propia nombres de impronta auctóctona? ¿Adaptan nombres propios castellanos a las lenguas vernáculas y los «regionalizan»? El Instituto Nacional de Estadística (INE) da prueba fidedigna de ello. También los redactores de ABC que habitan en diferentes territorios de la Península Ibérica, como Alberto Caparrós (en la Comunidad Valenciana); María Jesús Cañizares (en Cataluña); Josep María Aguiló (Islas Baleares); Itziar Reyero (en el País Vasco); Patricia Abet (en Galicia); y Roberto Pérez (en Aragón), que han recopilado en un completo listado los nombres propios que los progenitores pueden escoger para sus hijos, sin que ello conlleve un sesgo nacionalista o acarree una controversia como la que ha motivado, sin quererlo, la decisión de Puyol y su novia Vanesa Lorenzo.

En esta radiografía nacional, se da buena cuenta de los Koldos, los Anxos, las Izarbes, los Bartomeus y las Neus que abundan en las respectivas Comunidades Autónmas.

En el caso de la Comunidad Valenciana, a pesar de contar con dos lenguas oficiales, la tradición impone mayoritariamente los nombres en castellano, especialmente en el caso de las mujeres.
Para encontrar un nombre en lengua autóctona entre las féminas hay que bajar hasta la posición 151 del ranking de los más frecuentes que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Se trata de Anna (Ana en español), nombre con el que responden 1.437 valencianas, informa Alberto Caparrós desde Valencia.
En el caso de los hombres, el más frecuente de entre los registrados en valenciano es el de Joan (Juan), situado en el puesto 67, seguido de Marc (Marco), Pau (Pablo), Josep (José), Jordi (Jorge), y Vicent (Vicente).
En todos estos casos constan más hombres inscritos en el padrón con su nombre en castellano que en la versión en lengua autóctona.

Josep María Aguiló informa de que en Baleares, los nombres de pila más comunes son coincidentes con los de otras regiones. Así, es habitual encontrar a algún familiar o a algún amigo que se llame Antonio, Juan, José, Francisco o Miguel, que en catalán serían Antoni, Joan, Josep, Francesc o Miquel. No es difícil hallar también, por ejemplo, a algún Pedro, o Jaime, o Bartolomé, que en la lengua propia de la Comunidad serían Pere, Jaume o Bartomeu.
En cuanto a los nombres de mujer, todavía siguen siendo mayoría los más tradicionales, como María, Margarita, Antonia, Juana, Carmen o Ana, que en catalán pasarían a ser Maria -sin acento, al no haber diptongo-, Margalida, Antònia -con acento grave-, Joana, Carme o Anna. También hay nombres que se escriben igual en las dos lenguas oficiales, como Catalina, Isabel o Magdalena.
Hasta hace unos años, los nombres de pila se registraban siempre en castellano, si bien ahora se registran de manera indistinta en uno u otro idioma. Como curiosidad, al anterior presidente autonómico, el socialista Francesc Antich, se le llamaba coloquialmente «Xisco», que vendría a ser un híbrido entre el castellano y el catalán. Al actual mandatario, el popular José Ramón Bauzá, nadie le llama Josep ni Pep, que serían las dos posibles denominaciones en la lengua vernácula.

Desde Barcelona, María Jesús Cañizares informa de que el acento, abierto o cerrado, marca la diferencia en los nombres de bebés catalanes. Según el Anuario Estadístico de Cataluña, el nombre más frecuente de bebés en 2012 fue Marc, que equivale a Marcos (1.125 niños, 28,33% del total), seguido de Àlex/Álex (catalán y castellano, respectivamente) que llevan 753 niños, un 18,96%. En este ranking, Èric/Eric, nombre de origen nórdico (el acento abierto es en catalán) ocupa el tercer lugar (735 bebés, 18,51%).
En cuanto a las niñas, encabeza el listado Júlia/Julia (954 niñas, un 25,51%), seguido de Martina (889, un 23,78%) y Laia (833, 22,28%), éste último sin traducción al castellano.
Eso en lo que respecta a los recién nacidos en 2012, pero los nombres más frecuentes de la población catalana en general son José (11.305, es decir, un 14,65%), Antonio (109.891, 14,47%) y Maria/María (catalán y castellano, respectivamente) con 109.891, un 14,47%. En cuarto lugar, Montserrat , con 85.322, es decir, un 11,23% de la población.
En lo concerniente a los apellidos, cabe destacar que, según Idescat, el primer apellido más frecuente en Cataluña en 2012 era García (170.913 personas lo llevan, un 22,5% del total), seguido de Martínez (119.341, es decir, un 15,71%), López (114.606 un 15,09%) y Sánchez (103.260, un 13,59%). Les siguen Rodríguez, Fernández, Pérez, González, Gómez, Ruiz. Es decir, que los apellidos castellanos son los más frecuentes. También como segundo apellido predominan los de origen castellano (García, Martínez y López vuelven a encabezar el ránking).

Nombres regionalizados
Los nombres propios en las comunidades autónomas de España.

En Bilbao, Itziar Reyero da constancia de que además de la «ikurriña» o el término «Euzkadi», el padre del nacionalismo inventó en 1897 el almanaque o «santoral vasco» como la más personal reivindicación de identidad. Iker, Jon o Ane son sus creaciones más extendidas a otras regiones de España dada la influencia de personajes famosos como el portero del Real Madrid o la presentadora de televisión.
El «nomenclátor» de Sabino fue duramente criticado por filólogos vascos a principios del siglo pasado, porque el padre del PNV se dedicó a crear nombres nuevos a partir de sus formas originales, siguiendo sus propias reglas inventadas.
Pese a que se le reprochan numerosas incorrecciones de tipo filológico, sus nombres fueron rápidamente aceptados entre sus seguidores y hoy copan la lista de los más habituales entre los niños vascos.
Según datos del INE, en 2010 los cuatro nombres de chico más utilizados en recién nacidos de la comunidad autónoma vasca fueron todos obra suya: Markel, Iker, Jon (Juan) y Unai, mientras que en las chicas dominó Ane (Ana).
Como curiosidad, asumió la «pintoresca» teoría de Astarloa, tal y como la calificó José María Satrústegi en su «Historia de los nombres de pila», según la cual diferenció los sexos proponiendo la terminación en la letra –a (Joseba, Kepa, Koldobika) como distintivo del masculino; mientras que la «e» identificaba al femenino (Edurne, Zuriñe, Ane). Ello porque se creía que los niños bebés lloraban fonéticamente en «a» y las niñas en «e».
Los ejemplos de nombres vascos más frecuentes son: Iker (forma masculina de Visitación; Ikerne en chica); Ander (Andrés); Iñaki (Ignacio); Josu (Jesús); Joseba (José); Jon (Juan); Kepa, Peru (Pedro); Gorka (Jorge); Koldo (Luis); Koldobike (Luisa); Edurne (Nieves); Zuriñe (Blanca); Miren (Marian, María).
Además, como nota, cabe destacar que Iñaki es un invento sabiniano equivalente a la forma latina Ignatius (Ignacio). Sin embargo, no se debe confundir con Iñigo (o Eneko), por más que este fuera el nombre original de San Ignacio de Loyola.
Otras formas tradicionales de gran aceptación y anteriores a Sabino Arana son Aitor (nombre traído por un vascólogo de Zuberoa) o Amaia (Amaya).

Entre los nombres más comunes de los recién nacidos gallegos se cuelan homólogos de castellanos como, en el caso de los varones, Anxo (por Ángel), Antón (por Antonio), Lois (por Luis), Brais (por Blas), Roi (por Rodrigo), Fiz (por Félix), Estevo (por Esteban), Xan (por Jaime), Xoán (por Juan) o Xurxo (por Jorge).
Además, son muy habituales algunos nombres propios gallegos que no cuentan con traducción en ninguna otra lengua. Sería el caso de Breixo, cuyo significado es «muy cierto» y que en los últimos años ha incrementado su prevalencia entre los recién nacidos en la Comunidad, informa desde Santiago de Compostela Patricia Abet.
En lo referente a las niñas, la variedad de nombres propios de la cultura gallega parece ser mayor, con especial incidencia en el caso de Antía, Iria, Sabela, Noa, Luar o Catuxa. En cuanto a las traducciones femeninas destacan Uxía (por Eugenia) y Xiana (por Juliana).

Aragón cuenta también con nombres propios de sello autóctono. Unos, fruto de las modalidades históricas de esta tierra, que han «aragonizado» nombres con traducción a otras lenguas, caso de Francho y Francha (Francisco y Francisca) o de Ánchela (Angela). Y los hay, también, que son singulares por corresponder con advocaciones religiosas o con topónimos de rincones de esta tierra. Es el caso de Casbas, advocación mariana que se corresponde con el topónimo de la localidad oscense del mismo nombre; el de Izarbe, también femenino, que proviene de la Virgen de Izarbe, advocación que en este caso tiene su raíz en la localidad prepirenaica de Anzánigo, según informa Roberto Pérez desde Zaragoza.

 

4 febrero 2014 - Artículo escrito por abc.es

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